Una relación con el diablo, es una relación con tu verdadero yo....

Suele suceder que nos miramos al espejo y difícilmente podemos reconocernos a nosotros mismos, casi siempre posterior a una acción que jamás creímos ejecutar sin importar cuál esta sea. Observamos detenidamente, y trazamos con las manos nuestras facciones para asegurarnos de que seguimos siendo la misma persona. Nos pasa por la mente los recuerdosfugaces en los que nos vemos como alguien más, como un voyerista que observa un poco de lejos sin decir nada. Es a través de estos vistazos que podemos vislumbrar ese pequeño demonio que se esconde tras nuestras pupilas, ese que se asoma solamente en nuestros peores momentos, los más vulnerables, cuando la consciencia no nos permite detenerlos tras las rejas de la razón..

Ignórame más!!!

Ignórame más que cuanto
Más me ignores,  mi corazón
Aprende a dejarte de amar
Aprenderá a olvidarte lentamente
Y dejara  de sentir este gran amor por ti
Estas ansias de pertenecerte…
Estas ansias de ser solo para ti…
Estas ansias de un futuro juntos…

Por qué un amor que ignora
No es suficiente para…
Ser correspondido, para ser cuidado…
Un amor que ignora no puede ser ese amor
Soñado… ese amor que comete mil locuras
Ese amor Intenso y profundo…

Por eso mi amor, ignórame más
Para que el día que esto termine
No duela más allá…
Mata poco a poco mi corazón…
Mata poco a poco mi amor…
De cuento de hadas…
Y regrésame a la realidad…
Donde no existen las cartas de amor…
Las promesas infinitas…  los besos robados…
Un para siempre…

Donde todo se razona con la cabeza
 Y no existe la locura…
Regrésame a esa realidad…
Ignórame más…



 
Una fantasía... una sensación que ansía...
Un deseo de conocerte...

Una lucha  entre mi razón  y mi deseo... 
En eso te has convertido...  en un juez 
Entre mi cabeza y mi cuerpo entero...

Este cuerpo que ansía que anhela
 Tus brazos... tu boca
Este cuerpo que se estremece de pensar 
Que lo pudieras tocar

Este cuerpo que desea 
Tus caricias nocturnas...
Caricias solo bajo la tenue luz de la luna...
Sin ninguna promesa...
Sin ningún mañana 
Sin continuidad...

Este cuerpo que imagina el aroma...
De tu cuerpo...la pasión por mi...

Este cuerpo que no se atreve...
A conocerte más... allá de los sueños 
Que invades algunas de mis noches...
Donde no existe la razón...
Lo correcto... o lo incorrecto

Sueños donde solo existimos mi deseo...
Tu deseo... mi pasión... tu pasión...
Sueños donde solo existimos...
Tu y yo...


un saludo... buenos días, una comida casual... 
        sin imaginar que en mis pensamientos...
 he sucumbido ante tus brazos ... 
 y he besado tu boca una vez mas...


No hay razón para sufrir. La única razón por la que sufres es porque así tú lo exiges. Si observas tu vida encontrarás muchas excusas para sufrir, pero ninguna razón válida. Lo mismo es aplicable a la felicidad. La única razón por la que eres feliz es porque tú decides ser feliz. La felicidad es una elección, como también lo es el sufrimiento.

Tú no escogiste tu lengua, ni tu religión ni tus valores morales: ya estaban ahí antes de que nacieras. Nunca tuvimos la oportunidad de elegir qué creer y qué no creer. Nunca escogimos ni el más insignificante de estos acuerdos. Ni siquiera elegimos nuestro propio nombre. De niños no tuvimos la oportunidad de escoger nuestras creencias, pero estuvimos de acuerdo con la información que otros seres humanos nos transmitieron del sueño del planeta.

Domesticamos a los niños de la misma manera en que domesticamos a un perro, un gato o cualquier otro animal. Para enseñar a un perro, lo castigamos y lo recompensamos. Adiestramos a nuestros niños, a quienes tanto queremos, de la misma forma en que adiestramos a cualquier animal doméstico: con un sistema de premios y castigos

¿Cuántas veces pagamos por un mismo error? La respuesta es: miles de veces. El ser humano es el único animal sobre la Tierra que paga miles de veces por el mismo error. Los demás animales pagan sólo una vez por cada error. Pero nosotros no. Tenemos una gran memoria. Cometemos una equivocación, nos juzgamos a nosotros mismos, nos declaramos culpables y nos castigamos.

El 95 por ciento de las creencias que hemos almacenado en nuestra mente no son más que mentiras, y si sufrimos es porque creemos en todas ellas…

No hay ninguna Verdad que encontrar. Donde quiera que miremos, todo lo que vemos es la Verdad, pero debido a los acuerdos y las creencias que hemos almacenado en nuestra mente, no tenemos ojos para verla.

Puedes elegir creer en cualquier cosa, y eso incluye creer en ti.

El primer paso consiste en ser consciente de la bruma que hay en tu mente.

Los Cuatro Acuerdos te ofrecen la posibilidad de acabar con el dolor emocional, y de este modo te abren la puerta para que disfrutes de tu vida y empieces un nuevo sueño.

Llegar a la esencia de esos acuerdos es lo que yo llamo ir al desierto. Cuando vas al desierto, te encuentras cara a cara con tus demonios. Una vez has salido de él, todos esos demonios se convierten en ángeles.

El modo en que vives ahora es el resultado de muchos años de domesticación.

Somos adictos a nuestra forma de ser, a la rabia, los celos y la autocompasión. Somos adictos a las creencias que nos dicen: «No soy lo bastante bueno, no soy lo suficientemente inteligente. ¿Por qué voy a molestarme en intentarlo? Si otras personas lo hacen es porque son mejores que yo».

Tu vida es la manifestación de tu sueño; es un arte. Y puedes cambiar tu vida en cualquier momento si no disfrutas de tu sueño. Controlar el sueño a través de tus elecciones. Todo tiene sus consecuencias, y debes de ser consiente de ellas.

Existen tres maestrías que llevan a la gente a convertirse en toltecas.

La primera es la Maestría de la Consciencia: ser conscientes de quiénes somos realmente, con todas nuestras posibilidades.
La segunda es la Maestría de la Transformación: cómo cambiar, cómo liberarnos de la domesticación.

La tercera es la Maestría del Intento: desde el punto de vista tolteca, el Intento es esa parte de la vida que hace que la transformación de la energía sea posible; es el ser viviente que envuelve toda energía, o lo que llamamos «Dios». Es la vida misma; es el amor incondicional. La Maestría del Intento es, por tanto, la Maestría del Amor…


Cada día nos despertamos con una determinada cantidad de energía mental, emocional y física que gastamos durante el día. Si permitimos que las emociones consuman nuestra energía, no nos quedará ninguna para cambiar nuestra vida o para dársela a los demás.

La manera en que ves el mundo depende de las emociones que sientes.

Cada ser humano tiene un cuerpo emocional cubierto por entero de heridas infectadas por el veneno de todas las emociones que nos hacen sufrir, como el odio, la rabia, la envidia y la tristeza. Una injusticia abre una herida en nuestra mente y reaccionamos produciendo veneno emocional por causa de los conceptos y creencias que tenemos sobre qué es justo y qué no lo es.

Nuestro sueño del planeta es disfuncional; los seres humanos tenemos una enfermedad mental llamada
«MIEDO». Los síntomas de esta enfermedad son todas las emociones que nos hacen sufrir: rabia, odio, tristeza, envidia y desengaño.

El comportamiento psicótico tiene lugar cuando la mente está tan asustada y las heridas son tan profundas, que parece mejor romper el contacto con el mundo exterior.

«¡Ya basta! No volveré a ser el gran Juez que actúa contra mí mismo. No volveré a maltratarme ni a agredirme. No volveré a ser la Víctima».

Para empezar, es necesario que perdonemos a nuestros padres, a nuestros hermanos, a nuestros amigos y a Dios. Una vez perdones a Dios, te perdonarás por fin a ti mismo. Una vez te perdones a ti mismo, el auto-rechazo desaparecerá de tu mente.

Sabrás que has perdonado a alguien cuando lo veas y ya no sientas ninguna reacción emocional. Oirás el nombre de esa persona y no tendrás ninguna reacción emocional. Cuando alguien te toca lo que antes era una herida y ya no sientes dolor, entonces sabes que realmente has perdonado.

La verdad es como un escalpelo. Es dolorosa porque abre todas las heridas que están cubiertas por mentiras para así poder sanarlas.

El ángel de la muerte nos enseña a vivir cada día como si fuese el último de nuestra vida, como sí no hubiera de llegar ningún mañana. Empecemos el día diciendo: «Estoy despierto, veo el sol. Voy a entregarle mi gratitud, y también a todas las cosas y todas las personas, porque todavía estoy vivo. Un día más para ser yo mismo».

 El amor que me hace feliz es el que puedo compartir con la gente que amo.

Cuando vivimos en el sueño del planeta, es como si estuviésemos muertos. Si sobrevivimos a la iniciación a la muerte, recibimos el don más maravilloso: la resurrección. Eso quiere decir que renacemos de entre los muertos, estamos vivos, somos nosotros mismos de nuevo. La resurrección es convertirse otra vez en un niño, ser salvaje y libre, pero con una diferencia: en lugar de inocencia, tenemos libertad con sabiduría. Somos capaces de romper nuestra domesticación, recuperar nuestra libertad y sanar nuestra mente.

«Todo lo que hay aquí me pertenece; no es tuyo. Tu casa, tu pareja, tus hijos, tu coche, tu trabajo, tu dinero: todo me pertenece y me lo puedo llevar cuando quiera, pero por ahora, puedes utilizarlo».
El sueño que vives lo has creado tú. Es tu percepción de la realidad que puedes cambiar en cualquier momento. Tienes el poder de crear el Infierno y el de crear el Cielo. ¿Por qué no soñar un sueño distinto? ¿Por qué no utilizar tu mente, tu imaginación y tus emociones para soñar el Cielo?.

Imagínate que tienes la capacidad de ver el mundo con otros ojos siempre que quieras.

Es amor que emana de los árboles, del Cielo, de la luz. Percibirás el amor que emana directamente de todas las cosas, incluso de ti mismo y de otros seres humanos. Aun cuando estén tristes o enfadados, verás que por detrás de sus sentimientos, también envían amor.

Una vida en la que no sea necesario que justifiques tu existencia y en la que seas libre para ser quien realmente eres.

  • Imagínate que tienes permiso para ser feliz y para disfrutar de verdad de tu vida. 
  • Imagínate que vives libre de conflictos contigo mismo y con los demás.
  • Imagínate que no tienes miedo de expresar tus sueños. Sabes qué quieres, cuándo lo quieres y qué no quieres. Tienes libertad para cambiar tu vida y hacer que sea como tú quieras. No temes pedir lo que necesitas, decir que Sí o que NO a lo que sea o a quien sea.
  • Imagínate que vives sin miedo a ser juzgado por los demás. Ya no te dejas llevar por lo que otras personas puedan pensar de ti. Ya no eres responsable de la opinión de nadie. No sientes la necesidad de controlar a nadie y nadie te controla a ti.
  • Imagínate que vives sin juzgar a los demás, que los perdonas con facilidad y te desprendes de todos los juicios que sueles hacer. No sientes la necesidad de tener razón ni de decirle a nadie que está equivocado. Te respetas a ti mismo y a los demás, y a cambio, ellos te respetan a ti.
  • Imagínate que vives sin el miedo de amar y no ser correspondido. Ya no temes que te rechacen y no sientes la necesidad de que te acepten. Puedes decir: «Te quiero», sin sentir vergüenza y sin justificarte. Puedes andar por el mundo con el corazón completamente abierto y sin el temor de que te puedan herir.
  • Imagínate que vives sin miedo a arriesgarte y a explorar la vida. No temes perder nada. No tienes miedo de estar vivo en el mundo y tampoco de morir.
  • Imagínate que te amas a ti mismo tal como eres. Que amas tu cuerpo y tus emociones tal como son. Sabes que eres perfecto tal como eres


El mundo es precioso, es maravilloso. La vida resulta muy fácil cuando haces del amor tu forma de vida. Es posible amar todo el tiempo sí uno elige hacerlo. Quizá no tengas una razón para amar, pero si lo haces, verás que te proporciona una gran felicidad. El amor en acción sólo genera felicidad. El amor te traerá paz interior. Cambiará tu percepción de todas las cosas. Puedes verlo todo con los OJOS del amor. Puedes ser consciente de que el amor te rodea por todas partes. Cuando vives de esta manera, la bruma de tu mente se disipa.

La Felicidad, es el paraíso perdido. Los seres humanos nos hemos esforzado mucho por alcanzarla, y esto forma parte de la evolución de la mente.

Sufrir hace que te sientas seguro porque es algo que conoces a la perfección.

La única razón por la que sufres es porque eliges hacerlo. Si examinas tu vida, descubrirás muchas excusas para sufrir, pero no encontrarás una buena razón para hacerlo. Lo mismo ocurre con la felicidad. La única razón por la que eres feliz es porque eliges serlo. LA FELICIDAD, IGUAL QUE EL SUFRIMIENTO, ES UNA ELECCIÓN.

Tal vez no podamos escapar del destino del ser humano, pero podemos elegir entre sufrir nuestro destino o disfrutar de él, entre sufrir o amar y ser feliz, entre vivir en el Infierno o vivir en el Cielo. MI ELECCIÓN PERSONAL ES VIVIR EN EL CIELO.


Resumen de el libro “Los Cuatro Acuerdos”



Y mi príncipe azul? …  una pregunta… simple y complicada… lo he buscado y he creído encontrarlo más de una vez…

 Mi príncipe azul… si aquel que…  vive en un castillo y monta y fuerte y feroz corcel… viste con una armadura… aquel que por las mañas lleva el desayuno a la cama con una flor… y que te despierta con un tierno beso acompañado de un te amo… aquel que se recuesta contigo a ver diario de una pasión en una tarde lluviosa… solo para complacerte… si ese es el príncipe que he soñado…

Despierta…. Despierta… Despierta….

No quiero despertar… quiero seguir soñando que lo he encontrado,
Quiero seguir pensando que mi búsqueda ha terminado…
Quiero que mi Príncipe Azul se materialice en tu imagen.
"

 Tu alma es la esencia de tu vida. Tiene un plan definido. Pero tu alma no comenzó en el vientre de tu madre. Empezó hace mucho, mucho tiempo en el corazón de Dios.
La vida de tu alma comenzó hace muchos miles de años, cuando Dios te dio una chispa de la llama de su propio corazón. Y tú no fuiste su única creación. Fuiste creada junto con tu llama gemela, un alma muy especial con quien compartes una mission específica.
Nadie más puede lograr lo que ustedes dos están destinados a hacer juntos. Pero en algún lugar, a lo largo del camino de la vida, tu llama gemela y tú se separaron. Desde entonces, después de muchas vidas, tu alma ha estado tratando de encontrar a tu llama gemela para regresar a casa con Dios.
A través del camino, tu alma se ha encontrado con espíritus afines, llamados almas compañeras. Es posible que te encuentres con más de un alma compañera durante tu vida: un amigo especial, un amante, alguien que comparte tus pasiones. Pero únicamente tienes una llama gemela."

Referncia:http://www.teenage-pregnancy.org/images/Language%20PDF/spanish-soulchoice-lrg.pdf